Personalizar muebles viejos: un toque de color mint (parte II)

Como comentaba ayer, hoy os iba a enseñar que más hice está semana con las pinturas que compre de Titanlak (parte I aquí). Además de la importancia de dar un toque diferente a la decoración de los niños, también creo que antes de tirar nada podemos intentar restaurar y personalizar muebles viejos. En este caso teníamos un juego de comedor (mesa y cuatro sillas) de Ikea, tienen algunos año pero aún lo venden y os pongo el enlace aquí.

Como podéis comprobar no es excesivamente caro y bastante resultón (es lo que le pedimos a Ikea). Ahora mismo esta familia vive un proceso de transición y nuestra casa actual es muy pequeña. Cuando nos vinimos aquí por la forma del comedor y nuestras necesidades la mesa no nos cuadraba. Como tenemos un buen patio pues dijimos, antes de deshacernos de todo lo ponemos ahí. En la descripción del juego pone que es de pino macizo que envejece muy bien, claro pero no a la intemperie.

Así que después de estar como 9 meses largos en el patio, el desgaste era brutal, estaban “para tirar”. Yo le comenté a maridito, “Oye voy a restaurar la casa antigua para los juguetes, ¿Te parece si aprovecho la lija y la pintura y le doy a la mesa y las sillas del patio?”. Y me dijo que le parecía bien, total estaban feísimas y nosotros ahora nos gusta comer fuera a veces.

 

Personalizar muebles viejos: lijar y pintar

 

Pues realmente aunque ayer os enseñé la casa primer, lo que primero lije y pinte fue la mesa. Porque me interesaba que se secara antes, además opté por pintar primero todo lo que quería en blanco y luego metería el otro color. El problema fue que compré un kilo y realmente no me alcanzó para todo (bueno ese fue el menor de los problemas realmente).

 

 

Es muy importante que paséis bien la lija, siempre en la misma dirección (la de las vetas de la madera). Y para pintar igual, siempre movimientos largos en la misma dirección. A continuación os cuento cual fue el problema real.

 

Soy un poco desastre: la lío parda

 

No me gusta solamente hablar de lo bonito de las cosas. Esto lo podía obviar porque voy a quedar muy de tonta pero fue lo que paso. Resulta que con mis ganas de ponerme a pintar y en ansía creativa no hice lo más importante: poner algo para proteger el suelo. Ya sé que debo ser la única torpe que se le ocurriría hacer algo así pero, por si acaso, lo cuento para que nadie lo reproduzca. Además no pensar que cayeron un par de gotitas, no. Aquello parecía la “matanza de Texas” pero en lugar de sangre roja, pues blanca.

 

 

 

 

Por si fuera poco, consulté el tiempo y a partir del martes de madrugada daban unas lluvias torrenciales hasta el sábado (hasta mañana). Con que empezó una contrarreloj bestial para terminar de pintar a tiempo de que todo se secara para poder meterlo dentro el martes por la noche y para limpiar mi desmadre. No fue fácil quitar las manchas (aguarrás, disolvente, agua, mucho calor, mucho trabajo). Yo tampoco me cuide mucho de no mancharme y me cayo pintura en todas partes (manos, pelo, pies…).

 

Finalmente: el resultado me encanta

 

Al final lo positivo es que he aprendido muchas cosas, sobre todo a ser más cuidados y detallista porque las prisas lo único que me dieron fueron horas de trabajo innecesario. Y la otra cosa buena es que me gusta mucho como han quedado la mesa y las sillas. También compré una jaula y unas flores, que es una idea que tenía en mente hace tiempo para decorar pero nunca encontré ninguna jaula que me gustará para poder llevarlo a cabo. Como podéis ver también va genial la mesa con la trona de Peter jr. La trona es evolutiva y el modelo es la Timba Safety 1st y, entre otros sitios, la venden en Bebitus y os dejo el enlace aquí.

 

También podéis ver el arrullo y el cambiador de Mi muselina de la tela de mapa mundi por la que algunos me habéis preguntado (lo hemos usado muchísimo y podéis ver las diferentes telas que tienen aquí). Los sujeta libros de ositos también es de cuando mis hermanos eran pequeños y lo conservamos porque mi madre los guardó. Hay algunas velas de Primark y el ukelele que le regalé a maridito de Union Series. Todo le queda bien a una mesa blanca y del color mint estoy enamorada.

 

 

 

 

Hasta aquí la segunda parte de mi primer post de decoración y manualidades (espero que no sea el último aunque después de la lié me lo tomaré con calma o me costará “el divorcio”). Espero que tengáis un feliz fin de semana y ya sabéis, nos leemos en instagram.

Un beso.

 

 

 

2 comentarios en “Personalizar muebles viejos: un toque de color mint (parte II)

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