Además de rubia, soy mamá

He estado un tiempo desaparecida centrada en vivir la experiencia, hasta ahora, más impactante de mi vida: ser mamá. Reconozco que la noticia me pilló un poco por sorpresa (a veces bromeo con maridito y llamamos a nuestro retoño “hijo del vino”). Siempre imaginé que estar embarazada no era algo que me fuera apasionar y, efectivamente, no me equivoqué. Antes, incluso, de saber que estábamos esperando un bebé fue muy duro y doloroso (síntomas y cambios en mí que no entendía ni atribuí a eso). Dejé el blog y muchas cosas que me gustaban de lado, algunas por imposición de la nueva situación y otras por desgana, apatía o falta de fuerzas.

Partimos de la base de que no hay dos embarazos iguales como no hay dos personas iguales. Y así como yo cuento como lo que he vivido, entiendo que hay personas que lo hagan de otra forma. Eso no es mejor ni peor, sólo diferente.

Pero la verdad es que cuando algunas personas me decían “disfrútalo, que es una etapa muy bonita” o “luego echarás de menos la barriga”, yo me ponía negra de indignación. Lo que yo les respondía (en ocasiones un poco borde, lo siento, el cansancio hablaba por mí), era: “¿Qué es lo que echaré de menos exactamente? ¿Los kilos? ¿El dolor de espalda insoportable? ¿Náuseas? ¿Dolor de cabeza? ¿Ardores? ¿Insomnio? ¿Calor?… y una larga lista de etcétera”. En mi caso, sabía que estar embaraza era un trámite necesario para tener con nosotros a nuestro bebé, pero de ahí a gustarme hay un tramo largo, y a echarlo de menos ni os cuento. Ni un microsegundo extraño “mi barriga”, quería (y adoro) a mi bebé, pero fuera de mí donde pueda verlo y tocarlo.

Además de los pormenores físicos, el carrusel de hormonas, emociones y miedos no son moco de pavo. Tengo la suerte de contar con maridito y su infinita paciencia y ternura, porque a ratos no me soportaba ni yo misma. Nuestra vida cambio radical, y aunque nos creamos protagonistas absolutas ellos también sufren y les da un vuelco su existencia. Quizás no todos los hombres se impliquen de la misma forma ni sean tan empáticos como maridito, repito, mucha suerte la mía.

En resumen, mi vida ha cambiado y quiero compartirlo sin filtros ni edulcorantes. Este espacio integrara mi nuevo estatus de “mamá”, además de retomar (en mi vida también trabajo por recuperar) otros temas y aficiones. Porque ahora no soy mejor, pero sí he sumado. No he tenido un bebé para sentirme plena, ya lo era, pero hemos crecido y conocido alguien que sin duda no nos podíamos perder por ser excepcional e increíble. Baby Peter, os prometo que es exactamente lo que cabía esperar y desear, o incluso mejor. Hoy cumple dos meses, aunque estamos de celebración cada día porque todos los días consigue algo nuevo, evoluciona y aprende a un ritmo vertiginoso.

 

En otros post os contaré mi parto y como han sido estas primeras semanas como mamá para no alargarme más en esta ocasión. Os dejo algunas fotos del día que conocí, por fin, a Baby Peter y me enamoré de nuevo y para siempre…

 

IMG_9707

 

IMG_9728

 

IMG_9729

 

IMG_9699

 

IMG_9710

 

Este es mi pollito (nació bastante amarillo como podéis comprobar en la última foto) y ese día comenzamos la aventura junto con papi. Ahora voy aprovechar que duerme una siesta para hacer cualquiera de las mil cosas que tengo pendiente.

¡Un saludo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *