Hamburguesas de espinacas y portobello

Buenas tardes, como cada martes hoy toca receta y esta es de las que más me gustan: la 100% inventadas. Porque a veces lo que hago es mi interpretación o recreación de algo que comí o conozco, pero las hamburguesas de espinacas son una total improvisación. Lo bueno de estas recetas es que nos sugieren “fast food” y nos pueden quitar el antojo de comer algo grasiento sin hacerlo. También pueden ayudar a que los niños que comen regular la verdura “la vean con otros ojos”. Además de las hamburguesas, voy a sugerir de acompañamiento unas natillas de patata y manzana. Para los que os guste el agridulce es ideal.

Hamburguesas de espinacas y natillas de patata

Para las hamburguesas necesitaremos:

  • Espinacas congeladas (yo uso unas que vienen ya trituradas)
  • 3 o 4 champiñones portobello
  • cebolla
  • almendra molida
  • huevo
  • cúrcuma
  • comino
  • canónigos
  • tomates cherry
  • mostaza con miel
  • pan (opcional)

 

 

Para las natillas de acompañamiento necesitamos muy pocos ingredientes (en realidad es un puré de patata algo menos simple):

 

 

 

Elaboraciones, ambas muy sencillas

 

Primero que nada ponemos en una olla exprés las patatas y la manzana peladas, junto con la ramita de canela y un poco de sal. Y lo de dejamos como 25 o 30 minutos para que quede muy muy tierno. Mientras, vamos marchando las hamburguesas. Para eso ponemos unas gotitas de aceite en una sartén y añadimos cebolla picada. Cuando esté un poco dorada incorporamos los champiñones portobello también picados (aunque yo lo hago de forma irregular quedando algún trocito más grande). Cuando los champiñones han soltado su agua, añadimos las espinacas (no es necesario, en el caso de esas trituradas, que estén descongeladas previamente porque vienen en porciones pero si es un bloque, sí las descongelamos antes).

Le añadimos sal, cúrcuma y comino (son las especias que uso yo, pero esto es un poco libre). Por último, añadimos un poco de queso de cabra y damos vueltas para que se funda. El queso de cabra le da un toque si pones poquito, si añades mucho se lleva el sabor de las cosas y solo sabe a queso. Quiero decir con esto, que si ese es vuestro deseo le pongáis bastante queso y si no dos o tres rodajas. Debe de quedarnos una masa como la que os enseño a continuación, que metemos en la nevera antes de acabarla con el huevo y la almendra molida:

 

 

Finalmente: horno y emplatado

 

Mientras dejamos la masa de las hamburguesas enfriando para que pueda absorber el jugo que sueltan las espinacas y los champiñones, terminamos las natillas de patata. Simplemente escurrimos el agua sobrante, y lo batimos todo con un poco de leche (yo he usado la de soja porque tiene un toque dulce) y luego lo servimos con un poco de la almendra molida y pimentón dulce espolvoreado ligeramente por encima,

Para acabar las espinacas las sacamos de la nevera y le incorporamos el huevo y la almendra molida que hará las veces de “pegamento” en lugar de pan rayado. Hemos puesto previamente el horno a calentar, unos 10 minutos a 200 grados. Ponemos papel de horno en la bandeja y con ayuda de una cuchara hacemos la forma de las hamburguesas y las metemos al horno unos 15 minutos. Para terminar las serviremos en un pan con semillas junto con canónigos, tomates cherry y la mostaza con miel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Espero que os haya gustado la receta, os dejo aquí el enlace directo a otras hamburguesas vegetarianas que hice en el blog por si sois nuevos y os gusta este tipo de recetas. Nos leemos el jueves con un post de maternidad y un descubrimiento muy bueno que quizás os puede ayudar a los que estéis a punto de tener bebés o ya los tengáis con el problema del reflujo.

 

¡Saludos!

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